Roman Ámame otra vez chapitre Chapitre 5

Intento de negociación

—¡Alto ahí, Blake Cameron! —gritó Hope antes de que el hombre atravesara la puerta del despacho de su padre.

—¿Qué sucede? —preguntó con tono inocente, lo que provocó que la ira se agitara en el corazón de Hope.

«Quien se enoja pierde»

Las palabras de James resonaron en la cabeza de Hope, así que respiró profundo y trató de ser cordial, porque difícilmente podría serlo con ese hombre.

—¿Qué demonios haces en mi casa? —preguntó.

—El abogado me ha citado, pregúntale el motivo —respondió antes de continuar su camino.

Hope miró al abogado, sin embargo, el hombre huyó más rápido que despacio a la seguridad del despacho.

—Dile a mi madre que baje a la biblioteca —pidió Hope.

—Ahora mismo, señorita —la mujer se dirigió a las escaleras, mientras Hope se encaminó a la biblioteca.

Tener a Blake Cameron en su casa, bajo el mismo techo de su hijo, no era lo que ella habría deseado y no porque tuviese miedo, sino porque Blake no era digno siquiera de mirarlo y si de ella dependía evitaría ese encuentro a cualquier precio.

—Señora Cameron —llamó el abogado.

Hope lo miró con enfado.

—Morgan, señor Smith, mi apellido es Morgan —refutó.

El abogado tragó saliva, mientras que Blake la miró, había una chispa letal en los ojos de Hope que le hicieron sentir un escalofrío, él sabía lo apasionada que su esposa era en muchos sentidos, pero hasta ahora no había sentido su odio y algo le decía que podía ser terrible.

«Exesposa», se obligó a pensar.

«No están divorciados, sigue siendo tu esposa», la voz de Larry llegó como si necesitara que su estúpido primo le recordara lo que ya sabía y lo que se había negado a conseguir. Blake no había hecho ningún esfuerzo por conseguir divorciarse de Hope y no tenía ninguna jodida prisa por hacerlo.

—Señora Cam… —el hombre miró a Blake como si le pidiera una disculpa silenciosa—. Señora Morgan —continuó—: la presencia del señor Cameron ha sido a petición de su difunto padre, no hay nada que pueda hacer, es la voluntad de un muerto.

Hope asintió, no tenía caso discutir con el hombre, sin embargo…

—Entiendo su punto, señor Smith. Es la voluntad de un muerto, pero si la gente involucrada tuviese un poco de vergüenza, ni siquiera se atrevería a venir y mostrar su cara donde sabe que no es bien recibido —espetó.

—Es la voluntad de tu padre, Hope —refutó.

Hope fingió no escucharlo y no respondió su puya, estaba segura que lo que buscaba era que se dirigiera a él, pero Blake Cameron podía coger un banco y sentarse si no quería cansarse, ella no iba a hablarle…

—¿Hope?

La voz de su madre le hizo girarse, Hilary seguía luciendo ojerosa y melancólica, algo que rompía el corazón de Hope.

—Hilary, ¿cómo estás? —saludó Blake.

Hope se dio cuenta en ese momento de que su familia había estado en contacto con Blake sin importar lo que había ocurrido entre ellos, sin importar que él la acusara de ser una mujer infiel y de llamar bastardo a su hijo.

¿Qué esperabas?

—No es fácil acostumbrarse a la ausencia, Blake, y me temo que así pasen muchos años, no dejaré de echar en falta la presencia y el amor de Daniel, mi esposo no fue un hombre perfecto, de hecho, estaba muy lejos de serlo, pero lo amaba —comentó Hilary.

—Lo sé, él habría hecho todo por ti —dijo Blake muy seguro de sí.

Hilary negó.

—He ahí la razón del porqué te digo que no era un hombre perfecto, no me concedió en vida lo único que yo necesitaba, lo que realmente me hubiera hecho feliz de nuevo —dijo mirando a Hope.

Blake siguió su mirada, Hope la miró con ternura, una mirada que cambió cuando se posó sobre él.

—No quiero ser grosera y tampoco quiero parecer apurada, pero soy una mujer ocupada y tengo muchas cosas que resolver hoy día, ¿podría darse prisa, señor Smith? —preguntó rompiendo aquel incómodo momento.

—Por supuesto —respondió el hombre con rapidez.

El abogado no era tonto y podía sentir la tensión en la habitación, una tensión que podría bien cortar con una tijera.

—Entonces, demos inicio a la lectura del testamento que contiene los últimos deseos del señor Daniel Morgan —dijo abriendo el portafolio para sacar la carpeta.

Capítulo cuatro. Intento de negociación 1

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